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Repercusiones psicológicas y familiares de la expatriación: ¿cómo afrontarlas?

20-10-2015

La expatriación requiere un gran esfuerzo de adaptación, y conlleva consecuencias psicológicas para el trabajador y su familia. Consulta nuestros consejos.

La expatriación requiere un gran esfuerzo de adaptación, y conlleva consecuencias psicológicas para el trabajador y su familia. Señalamos cuáles son estas repercusiones, y el modo correcto de afrontarlas.

 

Dificultades de la expatriación

Existen una serie de dificultades, presentes durante todo el periodo de expatriación, que condicionan el éxito o fracaso de la aventura emprendida por el trabajador.

·  El conocimiento del idioma: factor determinante para integrarse; el estrés es mayor si el expatriado no tiene nociones de esa lengua y tiene que aprenderla in situ.

·  Diferencias socioculturales: factores como la mentalidad, usos y costumbres, los valores morales, la religión y los códigos sociales, son determinantes en la aclimatación del expatriado. Cuanto mayor sea el desconocimiento de estos aspectos, más peso tendrán como contratiempo y factor estresante.

·  Diferencias económicas: no es lo mismo ser expatriado en un país en vías de desarrollo, que trabajar en un lugar desarrollado a nivel socioeconómico. Ambos extremos afectan al trabajador, que debe adaptar sus esquemas mentales a un estatus hasta ahora desconocido.

 

Consecuencias psicológicas

·  Gran parte de los problemas psicológicos de la expatriación se derivan del esfuerzo por asimilar nuevas costumbres y normas sociales. Dicho esfuerzo será mayor o menor según el país en el que se encuentre el expatriado, así como la idiosincrasia que rija su vida social.

·  El expatriado va a padecer una serie de problemas, cuya intensidad varía en función de lo bien que se aclimate a su nueva situación, así como de su preparación mental previa.

·  Cambios de humor, depresión, apatía y trastornos derivados del estrés (migrañas, insomnio, problemas digestivos) aparecen si la integración no es la correcta, por parte del expatriado.

·  Si el expatriado no logra una buena integración, pueden surgir actitudes fóbicas que a su vez acentúen el retraimiento.

·  Estos problemas (presentes durante todo el periodo de expatriación) ejercen una presión continua sobre el expatriado, cuya fortaleza mental decide hasta qué punto se ve afectado.

 

Consecuencias familiares

·  La integración de la pareja y los hijos puede resultar difícil, ya que carecen de las relaciones e interacciones que sí va a tener el expatriado en su trabajo.

·  Los familiares que acompañen al expatriado también se van a ver expuestos a problemas psicológicos, como depresión, cambios de humor o tendencias fóbicas. Todo ello se puede ver acentuado, debido a la sensación de mayor aislamiento que pueden sentir la pareja y los hijos.

·  En el caso de los hijos, una falta de aclimatación previa puede derivar en que su aclimatación no funcione, sobre todo si van a acudir a un nuevo centro de estudios.

·  Los familiares en el país de origen también acusan efectos de la expatriación. La falta de contacto con el expatriado da lugar al retraimiento, frialdad en las relaciones e incluso en sentimientos de rencor.

 

Cómo afrontar la expatriación en familia

La expatriación implica romper con el país natal, las raíces familiares y el idioma materno. Todo esto requiere una serie de reajustes mentales, necesarios para afrontar las exigencias del nuevo contexto.

·  Preparación: antes de la expatriación se debe prever las posibles dificultades psicológicas. Conocer las costumbres, hábitos e idioma del país del destino, permitirá subsanar los problemas y desarrollar la aclimatación.

·  Integración: los esfuerzos por integrarse del expatriado (y de su familia), varían de acuerdo a la rigidez de las normas socioeconómicas locales. Pese a esto, la aceptación de estos cambios deriva en una correcta aclimatación.

·  Aceptación: religión, costumbres sociales, hábitos inusuales… El expatriado no tiene que integrar en su vida todos estos aspectos. En cambio, aceptarlos como normales y respetarlos hará mucho más sencilla su adaptación.

·  Formación: hay que dejar claras las consecuencias de la expatriación, sobre todo a los hijos, y a los familiares que dejamos en el país de origen. Se debe explicar que la expatriación es una oportunidad de mejora, de crecimiento personal al desarrollar nuevas habilidades y conocer otra cultura.

 

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